Durante el
ejercicio el corazón bombea una media del 55% al 60% con un ejercicio aeróbico suave al realizado
con del número máximo de pulsaciones (90-98), moderado al realizado entre el
60%-75% del número máximo de pulsaciones (98-123), y fuerte al ejecutado entre
75% y 85% (123-140) latidos mientras haces ejercicio. Lo anterior permite una
mayor circulación sanguínea, ya que el intercambio entre el oxígeno y el
dióxido de carbono se genera más rápidamente, a esto se le llama ejercicio
aeróbico o cardiovascular. Es por eso que algunos de los ejercicios que se
recomiendan seguir son:
1.
De impacto moderado: Son de
largo periodo con una actividad cardiaca moderada. Por ejemplo nadar, caminar,
trotar, escalar y pasear en bicicleta.
2.
De alto impacto: Son aquellos
que requieren más oxígeno para ser ejecutados. Algunos ejemplos son basquetbol,
bailar, futbol, correr, squash o tenis.
En estos tipos
de ejercicio se utilizan las reservas de grasa como fuente de energía,
permitiendo una perdida de peso y grasas almacenadas en todos los músculos
incluyendo el corazón.
Mientras haces
algún tipo de ejercicio cardiovascular o de resistencia estás trabajando este
músculo, permitiéndole mantenerse en forma, sin grasa innecesaria y bien
fortalecido. A demás de esto reduces las posibilidades de pertenecer a la
estadística de personas que mueren por un paro cardiaco, causado por una mala
circulación de sangre en el corazón. Es decir entre más saludable se encuentre
el corazón, más y mejor vida estamos asegurando. Recuerda también que antes de
comenzar una rutina, debes ir con un experto que evalúe tu condición y el
progreso que deberás seguir sin que lastimes otra partes de tu cuerpo. 


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